A veces los sueños son premonitorios, fue una noche borrascosa…
Soñó que los vengativos alemanes, habían convertido al pulpo Paúl en sushi por apátrida, como es que después de alimentar su boca y sus muchos tentáculos tomara partido por España y sus reyes encabezados por Iniescas.
Como parte de su pesadilla espantosa, vio al hombre de acero totalmente derrotado por la criptonita precipitarse en caída libre sobre una zona de indigentes, que al igual que en el final del “Perfume” desmembraban su cuerpo no para comérselo, sino para venderlo como chatarra.
Tarzán-que tantas veces había seguido a través de las historietas- había sido desplazado de la selva, por feroces para militares.
Había salido en juncos volando, cuando los paracos, con sus moto sierras, sus mocha cabezas, entraron disparando y comprando a las malas y a precio de huevo, la tierra a sus protegidos, después llegaron los funcionarios del gobierno legalizando la acción de los mercenarios de la muerte y allí se instalaron políticos corruptos, barones electorales y mafiosos y señores de la guerra.
Jane viajó horrorizada a Inglaterra y al pobre hombre de la selva, no le quedó más que asumir su papel de desplazado, esperando en la jungla de cemento, que aprueben una ley de víctimas que siempre sabotean los políticos que se tomaron las tierras y los abogados de los mafiosos que custodiados por paramilitares y guerrilleros, exportan cocaína, desde los territorios que antes fueron comarcas sagradas para Tarzán.
Pero eso no era todo, como para ajustar los malos augurios, vio a Robin llevando a Batman en una silla de ruedas, pobre murciélago ahora si parecía un ratón con alas, entrando con dificultad a su Baticueva que entre otras cosas lucía en un deplorable estado de abandono.
La Barbie se despertó sobresaltada, se miró en el espejo, como pasan los años, ya era una cuchi barbi, tenía 50 años, como pesan a veces los calendarios, las varices, la presión, la artrosis, el colesterol, los triglicéridos, la tiroides, parecía que estas enfermedades iniciaran una manifestación por su cuerpo para señalarle claramente que sus días de gloria al lado del Kent, habían terminado.
Ahora en el mercado había otras divas, algunas francamente horrorosas, otras vulgares, pero eso es la vida aceptar con dignidad el peso de los años y aquellas pesadillas premonitorias no hacían sino confirmarle que su mundo se derrumbaba y había que dar un paso al costado.
Se hundiría en el anonimato, pero bueno no todo era malo, había presentado con mucha ilusión, los papeles necesarios para su pensión de jubilación y precisamente hoy esperaba una respuesta, con el dinero de la jubilación, ahí iría pasando.
Se apartó del espejo, donde se estaba mirando con amargura, sin perder esa elegancia en los movimientos que siempre la habían caracterizado, porque escuchó sonar el timbre.
A la Barbie, se le oprimió el pecho y un brillo de esperanza iluminó su sonrisa, sería el emisario, con la anhelada respuesta. Con el corazón palpitando llegó hasta la ventana, efectivamente era el cartero, seguramente con la buena noticia de la aprobación de su pensión vitalicia.
Recibió los documentos en la sala, abrió la bolsa de manila en segundos que le parecieron eternos y ¡oh que tristeza! que desgracia el maldito gobierno le había negado la pensión, que le faltaban semanas de cotización, que no la cogía el régimen de prima media, que un nuevo decreto aumentaba la edad de las mujeres para acceder a la pensión, que no había fondos, el gobierno se los había gastado sacando de la quiebra a los bancos, por lo tanto las pensiones habían pasado a fondos privados administrados por los banqueros…su sueño efectivamente fue premonitorio, todos los héroes del siglo pasado pasaban al olvido.
Pobre Barbie abatida se tiró a la silla, con los nuevos requisitos de las aseguradoras privadas que administraban generosamente los dineros del gobierno y los ahorros de los trabajadores como si fuese una tienda de esquina, necesitaría por lo menos tres vidas como el resto de los mortales para jubilarse.
William H Ramírez P
2010
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